
Último día del año 2007. ¿Qué me queda por hacer? Agradecer.
Agradecer esta etapa de cambios, agradecer que puedo tener a mis hijos a mi lado, quizás no fue la mejor forma de establecer aprendizajes, pero pucha que han servido.
Agradecer la capacidad de escuchar, dejando de lado que mi supuesta adultez me ha entregado mayor sabiduría, esa sabiduría que muchas veces los adultos nos atribuimos y convertimos en una insolente arrogancia que no nos permite escuchar a los adolescentes y niñ@s que rodean nuestro entorno. Maravillarse y quedarse muda ante las palabras que pueden brotar de la boca de nuestros hijos, tomar un poco de la fuerza de espíritu y fortaleza con que enfrentan hasta los asuntos más dolorosos que han ocurrido en sus cortas pero intensas vidas, entender que la vida no se detiene por alguna catástrofe y que muy por el contrario, ese dinamismo y las ganas de cumplir sus sueños los mueven hacia adelante, ya lo pasado pasado.
¿Cuando nos convertimos los adultos en conocedores y dueños del deber hacer y ser de nuestros hijos? ¿En que momento perdimos esa maravillosa capacidad de vernos no sólo como cuerpos que envejecen y jugar con nuestros otros yo? Aveces doy vuelta mi cabeza, miro hacia un pasado un tanto lejano ya y retrocedo en el tiempo, me miro con distancia y puedo encontrar de nuevo a una niña con vestido de hada, posando feliz ante una cámara fotográfica. También se acerca una adolescente que todo lo cuestiona, que reclama por la injusticias, que cree que sus sueños se harán realidad, las más de las veces me topo con esta señora que repite esquemas.
Un nuevo año, 365 días (¿no es bisiesto el 2008, verdad?) en que sentiré que el amor más grande que he conocido es el de mi hijos, en que podría quedarme en pelotas y no me importaría, porque sé que, a su manera, el amor es correspondido. También me propongo seguir siendo esta "vieja loca", que deja salir su propia adolescente interna, curiosa y dispuesta a aprender, a seguir aprendiendo.
Agradezco por todo el tiempo que se me ha brindado para cumplir sueños, después de todo mi primer reconocimiento es que yo no evoluciono, involuciono, y todo gracias a ese espacio que me permitió conocer el mundo de los jóvenes, SU ACEPTACIÓN EN SU ESPACIO, la integración, el olvido exquisito que ellos realizan de que podría ser su madre, pero como ellos mencionan MADRE HAY UNA SOLA, Y CON ESO BASTA POR FAVOR¡¡¡¡¡
Un brindis por todos, por mi universidad, por mis profesores, especialmente por mi MAESTRA, Sra Verónica Sánchez, quien me mostró que todo es posible, por mis compañeros de carrera,por mis mis amigos de toda la vida, por quienes han pasado a ser más que amigos, hermanos. Por mis hijos, quienes tienen la rebeldía, las ganas de vivir, de seguir su queso, por el hombre que me ha acompañado por 27 años, por mis padres, viejos lindos, mis hermanos, sus parejas y sus hijos, a quienes amo y no suelo decírselos con tanta frecuencia, a mi suegra, que después de un buen tiempo de mirarnos y no tragarnos, llegamos a comprender que no eramos tan distintas y a quien debo y agradezco cuidar a mis hijos Sebastian y Pipe en largas hospitalizaciones, su grado de amor y compromiso con los hijos de su hijo la hacían estar diariamente junto a ellos en sus momentos más dolorosos. A mi tía Licha y tío Lucho, el tata y la mamita que Dios regalo a mis retoños. A los hijos cósmicos que la vida me puso para adoptar (Iván y Carlos).
Amor eterno para mis hijos: Polo, Pipe, Tati, Milú y Ari.
Para finalizar, hurto a Pilar Sordo y a mi amado Sebastian lo siguiente:
"NO HAY AÑOS MALOS, SOLO AÑOS DE FUERTES APRENDIZAJES" Pilar Sordo
"
TÚ , EN ESTOS MOMENTOS, TIENES OPCIONES NO DECISIONES" Sebastían en una conversación con su hermana Camila