sábado, 29 de diciembre de 2007


Me gustan los gatos, esas criaturas tienen algo que envidio: se pueden desconectar del mundo como si nada. Solo cierran sus ojos y ¡paf¡ ya no te veo ni te escucho.

Pero tambien me gusta de ellos esa capascidad exploratoria que poseen, salen y vuelven como si el mundo fuese de ellos. Mi gata es todo un caso, duerme cuando duermo y apenas abro los ojos me maulla para tomar agua fresca del lavamanos, estoy segura que piensa que ella me cuida y no al reves, que desacarada amiguita¡¡¡ ¿Tendre cara de almohada para ella cuando se acerca y sube comenzando a amasar mi piel? despues de ese paso se acuesta muy comoda ella y si me muevo pone una cara...con los ojos estirados y las orejas hacia atrás...

Estoy analizando a esta gata que me llego de regalo cuando la necesitaba más, toda pequeña y maltratada, la ame en cuanto la vi, tan indefensa. Es una más en la familia, la casa no se cierra hasta verificar que esta dentro y que ningún otro pequeño felino osara poner una de sus garras en mi gata, nuestra gata es más certero. Alguna vez escuche que las mascotas se parecen a sus cuidadores y yo creo que si, nos parecemos, como cuando en mis estados más caoticos mi pelo era una muestra de colores, igual que su pelaje. A lo mejor soy yo la que se ha tratado de parecer a ella y no al contrario.

En fin, solo que está conmigo siempre, aunque en las noches sienta su peso en mis piernas y reduzca mi espacio para moverme en mi cama, si no estuviera...la inventaria.

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